David Hockney no acepta la denominación de artista pop, pero su obra guarda muchas semejanzas con la de estos creadores. En 1961 fue incluido en la exposición
de jóvenes artistas británicos lo que inició una fama que se
consolidaría en su visita a la costa oeste de los Estados Unidos
donde vivió durante un tiempo. Su primera obra de éxito,
inspirada por un poema de Walt Whitman, fue Nosotros, dos
chicos, muy juntos (1961, Arts Council Collection, Londres)
un cuadro de claras referencias homosexuales con el que su
pera el expresionismo abstracto al incluir textos y grafismo
que recuerdan a las pintadas callejeras. En California quedó
subyugado por la libertad personal que pudo conseguir y por
el modo de vida que plasmó en su serie de piscinas (A Bigger
Splash [Un chapuzón más grande], 1967, Tate Modern, Londres) creadas con amplias superficies de pintura sintética y
acabado casi industrial que adquieren vida por medio de la
inclusión de manchas expresionistas. Una de ellas (Piscina
con dos figuras) se convirtió, 2018, en el cuadro más caro de
un artista vivo. Hockney fue un investigador de las técnicas de representación pictórica como plasmó en su libro de
2001 El conocimiento secreto, Barcelona: Editorial Destino.
Experimentando continuamente, en los años ochenta realizó
composiciones a base de Polaroids que denominó «joiners»
uniendo cientos de fotografías para componer tanto paisajes
como naturalezas muertas. Más tarde comenzó a trabajar con
computadoras y luego con iPhone y iPad. También realizó
obras de gran tamaño a base de unir cuadros más pequeños
(Bigger Trees Near Warter Or/Ou Peinture Sur Le Motif Pour
Le Nouvel Age Post-Photographique, 2007) donado a la Tate.
De Arte contemporáneo (para principiantes), Ed. Trea. De próxima aparición.
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